Director: Silvio Verliac              

Se está dando un fenómeno que, no podemos decir es obra de la casualidad.

Personas armadas en la ciudad, con pistolas, en general 9 mm, armas de combate, dirimen sus diferencias - permítanme la metáfora -  a los tiros.

Y se da otro fenómeno: en la gran mayoría de los casos, son personas jóvenes.

Las miserias del partidismo político no debieran aparecer acá, sí un análisis, en busca de posibles soluciones.

Saturar las calles y eventos o espectáculos públicos, de mayor seguridad, puede ser una respuesta espasmódica.

Por supuesto que la presencia de efectivos disuade, pero la raíz va a continuar, si seguimos la lógica de otros lugares.

La raíz es materia que puede debatirse.

Las amplias franjas de la población, sobre todo de jóvenes en situación de vulnerabilidad social y laboral, más el negocio del narcotráfico, que les ha dado una salida, de emergencia, peligrosa y siniestra, pero una salida, y constituyen una plataforma, para que los conflictos hayan pasado a resolverse con balas.

Toda sociedad tiene sus contradicciones, sus fuerzas opuestas que pugnan por emerger y salir gananciosas.

La cuestión se torna realmente peligrosa para la paz social, cuando, cualquiera anda armado, y triunfa, aunque sea efímeramente, la ley del más fuerte.

Y existe otro fenómeno, que ocupa menos titulares quizás, pero que está proliferando a un ritmo alarmante: el robo y el hurto.

De nuevo, es una solución poner más rejas, candados, cámaras de vigilancia y alarmas, pero el problema va a seguir, si la carencia del respeto por la propiedad privada, y los malos ejemplos, se señorean.

Esto que estamos viendo ahora, fue germinando.

Son los frutos de años de paciencia de jardinero, donde el rompimiento del tejido social, como red de contención, se fue deteriorando.

Volver atrás es una tarea titánica, por lo menos.

Sí, parece más efectivo, pensar en ahora y adelante. Por Silvio Verliac. Profesor en Ciencias Políticas, escritor y analista.

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