Director: Silvio Verliac              

Chalup

Una ciudad fallida es un conglomerado urbano en el cual el gobierno y los demás actores estratégicos de su sociedad han perdido el control y capacidad de gestión de las problemáticas, dejando de ser un lugar de oportunidades para convertirse en un escenario de patologías urbanas.

 

¿Qué patologías urbanas? Puede ser terreno fértil para la corrupción, no hoy participación mayoritaria de la ciudadanía en cuestiones atinentes a la ciudad, y lo que podríamos llamar un crack urbano, es decir la fractura de la estructura urbana producida por el surgimiento de factores sobrevinientes asociados con la pobreza, el desempleo y la desintegración social.

Se asiste a la pérdida de la calidad de vida en el núcleo urbano, producto de un proceso paulatino de degradación barrial, e incremento de asentamientos espontáneos sin las necesarias condiciones de habitabilidad.

También un aumento de la criminalidad y por consiguiente el sentimiento de inseguridad.

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Una ciudad fallida experimenta la pobreza y la exclusión social como combustibles del crack urbano.

Concordia tiene bajo el umbral de la pobreza al 51,5% de su población, o dicho de otra forma, más de la mitad de los concordienses son pobres.

De ellos, el 10,5% es indigente, es decir, la canasta básica de alimentos, construcción en base a información proveniente de una encuesta a hogares sobre sus gastos de consumo, que permite identificar hábitos generales acerca de lo que se come en ellos en función de sus ingresos disponibles, no son suficientes. 10,5% de la población.

De paso se produce una segregación socio-espacial, generando bolsas de pobreza que concentran problemas sociales en zonas geográficas determinadas, que expresan rápidamente en las personas que las habitan, el fenómeno de la marginación. Por Silvio Verliac

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