El presupuesto nacional no son simples hojas de cálculo de ingresos y egresos, es un pacto entre el Estado y la sociedad. Esta noche, cuando hable por cadena nacional, Javier Milei tiene la oportunidad de resetear su política y hablarle al país como un presidente que entienda el momento que vivimos.

Un presupuesto no son solo hojas de cálculo que ordenan ingresos y egresos. Es un mensaje. Es la manera en que un gobierno le dice a la sociedad hacia dónde quiere ir y qué está dispuesto a priorizar. Esta noche, cuando el presidente hable por cadena nacional, el país espera algo más que números: espera un gesto.
Un gesto de respeto. Un presidente que no maltrate a quienes lo votaron ni a quienes no lo votaron. Que entienda que su plan económico está pasando por un proceso recesivo, y que la sociedad está hastiada de un clima político que solo suma incertidumbre.
No es un problema exclusivo de este gobierno: es una deuda de toda la dirigencia. Argentina necesita que quienes ocupan o ocuparán lugares de poder recuerden que el objetivo de la política es dar un marco civilizado y previsible para que sus ciudadanos vivan mejor.
No se trata de renunciar a las convicciones, sino de algo más difícil: gobernar para todos. Hacer política en serio. Y en lo posible, hacerlo bien.
CT