Director: Silvio Verliac              

Chalup

Básicamente, el ludo matic era un juego “renovador”, ya que, en vez de tirar los dados con la mano, para avanzar las fichas, se apretaba una semiesfera que hacía saltarlos. Renovador para la época, tuvo un éxito fugaz. El ajedrez es milenario; exige inteligencia, táctica, estrategia. Sacrificar piezas, para otros objetivos. Analizar jugadas, antes de movimientos futuros del rival, y el propio; varias antes. Las posibles partidas son 10100.000.

 

De estas, 10120 partidas son “típicas”: con una media de 40 movimientos y 30 posibilidades por movimiento. Para ponerlo en perspectiva, solo hay 1015 cabellos en total en todas las cabezas del mundo, y1023 granos de arena en el planeta Tierra.

Anoche en La Plata Cristina Kirchner lanzó frases al pasar como “un policía, no importa si era de la ciudad, no importa, pero estafaba a un turista extranjero. En serio, las fuerzas de seguridad son parte de la solución, pero también son una parte del problema si no se subordinan al poder civil”.

Y allí, consideró tocar un tema neurálgico, la seguridad, o inseguridad: “Nosotros cuando estuvimos en gobierno, desplegamos miles de gendarmes en el conurbano bonaerense, en el operativo Centinela, la gente lo pedía porque tenía más confianza… no sé por qué no podemos hacer lo mismo”.

Minutos antes había ingresado con una versión del himno argentino, y el operativo clamor, ensayado y espontáneo –conjunción – de la multitud: Cristina presidenta, Cristina presidentaaaa…

Y sus primeras palabras: “no se imaginan las ganas que tenía de volver a verlos”. Faltaban las pulseritas inteligentes de Coldplay.

“No vengo con reproches para nadie”, dijo, y comenzó con el “partido militar”, y la proscripción del peronismo.

Habla de su atentado, del 1° de septiembre, y pide un “acuerdo democrático”.

“La desigualdad sola, no explicamos la inseguridad, tampoco el gatillo fácil”, dijo del acuerdo nacional.

Y hablo del Orden: se les habrán parado los bellos a los kirchneristas de izquierdas. Pero para su tranquilidad, lo atemperó diciendo que para los peronistas es que haya trabajo para los padres, y que los chicos vayan a la escuela, no el palo.

Así, se corrió hacia el centro, que es dónde todo político de fuste debe “pescar”, los extremos ya están ocupados.

Cuando dijo que “el peronismo, siempre termina reencarnádose”, se me vino a la memoria la historia reciente, el peronismo neoliberal, el nacional y popular, y ahora este peronismo en el gobierno, que no se sabe muy bien qué es, porque tampoco lo sabe el presidente, que eligió la mayoría, pero previamente designado por la propia Cristina Kirchner.

“Cuando dije, en 2020, que no tenía dudas que íbamos a crecer, pero que era necesario, alinear precios, salarios, tarifas, para que ese crecimiento no lo llevaran cuatro vivos”, se refiere “a los cuatro vivos”, pero realidad le habla a la gestión de Alberto Fernández.

Asumió la inflación, otro tema, el tema central de las preocupaciones de la inmensa mayoría de la sociedad, y que el 6,2% de este mes, era culpa de los jueces, que también no toman denuncias de mujeres por violencia, que luego son asesinadas.

“Están sentados ahí de por vida, como una rémora de la monarquía”, indicó, pensando en sus causas judiciales.

Cuando dijo que el peronismo nunca estuvo con la violencia, faltó a la verdad histórica, pero eso no importaba ya, al final del acto, porque con música de Thalía se escuchaba “arraaaasannndoooo”, cuando se despedía. Por Silvio Verliac

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