El atentado contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner generó un debate interno dentro del Gobierno sobre un tema clave, pero subestimado por los funcionarios: la seguridad.
Si bien el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández y el titular de la AFI, Agustín Rossi, evitaron dar precisiones sobre el tema, fuentes con despacho en Balcarce 50 aseguraron a NA que el Ejecutivo evalúa aumentar la seguridad que acompaña a ministros y al presidente Alberto Fernández.
El viernes pasado, el día después que Fernando André Sabag Montiel gatillara a centímetros de la exmandataria, la Casa Rosada amaneció con un operativo de seguridad a cargo del Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín” reforzado. Casi la totalidad de los oficiales se dejaron ver con uniformes de combates y recorrieron con una escopeta Mossberg Calibre 12 los pasillos y la explanada.
Mientras hoy, las inmediaciones de la institución presidencial, están valladas por una medida "precautoria". De no haber más actos masivos como el del viernes, se quitarían. Desde la Casa Militar, entidad a cargo de la seguridad del mandatario, desestimaron haber reforzado el operativo, pero aseguraron a NA que se trata de un tema para "tomar precauciones y mejorar los sistemas".

El dilema está en que varios funcionarios, incluido el propio Presidente, se muestran reacios a moverse junto a efectivos de seguridad. En más de una oportunidad, Alberto Fernández manejó el auto que usó para trasladarse de un lado a otro; ministros como Eduardo de Pedro se muestran haciendo las compras por sus barrios y hasta el jefe de Gabinete, Juan Manzur, intenta evitar mostrarse con los encargados de velar por su integridad.
Lo mismo la exmandataria y actual vicepresidenta. El argumento es practicidad y pérdida de contacto con la realidad. Otros consideran que no dimensionan que episodios de violencia les pueda suceder. Lo que hay de fondo es la necesidad de repensar operativos que eviten réplicas de lo sucedido el pasado jueves.
La primera falla - nos indica a Casa Tomada una persona que trabaja en seguridad y custodió a un ex gobernador - es de la persona que tiene que ser custodiada. ¿Por qué? Porque el funcionario/a generalmente presiona a los custodios para que no hagan su trabajo como corresponde; el segundo error es de los custodios, al acceder a ese pedido.
La tercera falla es no estar "encima" de la persona custodiada, cuando hay tanta gente, para tratar de evitar cualquier contacto peligroso.
Se deben realizar como mínimo dos cordones, nos indica, el primero para los simpatizantes, el segundo para los medios de prensa.
Reconociendo que es difícil para la custodia resistirse al pedido del funcionario, más siendo un servidor público, hay medidas que debieron y deberían tomarse.