Director: Silvio Verliac              

La IA es hoy una aliada de viajeros. Cómo usarla.

Visita la playa Santo Antonio de Lisboa, situada en el histórico barrio del mismo nombre, para ...

 

 

National Geographic

 

Según Ross Borden, de Matador Network, la empresa que está detrás del chat de IA para viajes GuideGeek, una buena pregunta debe ser hecha en la lengua materna de quien la formule. En ese sentido, los modelos de IA pueden hablar y entender muchos idiomas, pero en cada caso, la gramática es importante. Cuanto más precisos sean la puntuación, la ortografía y la gramática, mejor podrá entenderte la IA.

También es necesario ser lo más específico posible. Por ejemplo: incluir información sobre el grupo (niños, personas mayores o mascotas), restricciones dietéticas, intereses y prioridades. Cuanta más información se proporcione a la IA mejor será el resultado.

Otro punto importante es indicarle a la IA si ha malinterpretado la solicitud plasmada o equivocado la información suministrada. La inteligencia artificial utiliza grandes modelos lingüísticos para aprender, y ese intercambio de información puede ayudar mucho a obtener información precisa y relevante. Finalmente, es aconsejable cotejar las respuestas obtenidas con otra fuente.

 

Puede fallar

 

La IA “puede recopilar información general con una precisión de entre el 70 % y el 80 %, lo que no deja de ser una calificación notable”, sostiene Erica Jackowitz, asesora de viajes de lujo de Roman & Erica.

La iteración actual de la IA es tan buena como los datos de los que se nutre. Como ya se ha mencionado, las plataformas de IA tienen una fecha límite de conocimiento. Esto significa que no podrá decir si un hotel, restaurante, bar o museo ha cerrado, ha dejado de funcionar, ha cambiado de nombre o ha cambiado de actividad. 

Además, es necesario  ir directamente a las webs de reservas para comprobar los precios y reservar viajes. La plataforma base de las IA tampoco puede buscar en la web en este momento ni ofrecer información en directo.

Por su parte, Matthias Keller, científico jefe y vicepresidente senior de tecnología de Kayak, señaló que también surgen problemas si una ciudad ha cambiado de nombre o se conoce de otra manera.

La IA también puede “alucinar” o inventar datos falsos cuando se le pregunta por ciudades muy pequeñas o pueblos en lugares remotos, según Borden. 

“Si se pide, por ejemplo, recomendaciones para ir a una cafetería en Shoshone, Idaho, probablemente sea necesario chequear la respuesta porque habitualmente la IA suele inventar datos en ciudades pequeñas cuando no dispone de respuesta”, explica Keller. “Creará una respuesta, lo que obviamente no es bueno para nadie”. 

La IA evoluciona cada vez con mayor rapidez en la medida que más startups y empresas descubren la mejor manera de aprovechar este potente motor generativo para ofrecer información utilizando el lenguaje natural. Cuanto más acceso tenga el sistema a la web y aprenda lo que buscan los usuarios haciéndose más “inteligente”, más cambiará la experiencia del viaje en formas nuevas, inesperadas y únicas. 

Como la tecnología es aún tan nueva y muta tan rápido, es difícil decir cómo afectará a los viajes a largo plazo, pero según Borden, “la IA es la tecnología que va a llevar a los viajes a este increíble renacimiento con respecto al modo en que planificamos, investigamos y, en última instancia, reservamos viajes. Y de seguro también revolucionará lo que hacemos mientras viajamos”, concluye.