Francisco lo dice en la extensa entrevista que Casa Tomada reprodujo, él cree en el diálogo. Nos pareció lo suficientemente rica la nota, para católicos y no, que llevarlo al barro de las elecciones de este año en el país, hubiera sido empañarla, y a su buena fe.

Francisco es el obispo de Roma, Papa de millones de católicos en el mundo.
Recuerdo que cuando aún era obispo de Buenos Aires, tenía un programa en un canal pequeño de cable, donde dialogaban, un rabino, un imán y él.
Lo miraba, porque era muy interesante. Realmente no sé si tenía mucha audiencia.
Después que fue elegido Papa, desfilaron al Vaticano dirigentes políticos y sociales, a hacerle regalos y sacarse una foto con él.
Jorge Bergoglio es un hombre. Con virtudes y defectos. El Papa Francisco, es el Jefe de Estado Vaticano y la Iglesia Católica.
Esto le dijo a la periodista de AP referido a América Latina y Argentina:
AP: Pasemos a América Latina. Associated Press tiene muchos seguidores en América Latina, en un continente que sabemos lleva en su corazón, pero la región sufre de problemas, ¿no? Pobreza, violencia, descontento con la política y los efectos del cambio climático. Todo esto contribuye a la migración masiva, al norte más rico. ¿Qué papel tiene que jugar la Iglesia en este contexto complejo?
Francisco: La Iglesia tiene que jugar un papel en el propio país, buscando de ese diálogo en la facción, en el diálogo interno, y ella quedarse detrás siempre. Cuando la Iglesia se pone como líder se equivocó. La Iglesia es servidora, el diálogo. La Iglesia tiene que ayudar a que se sienten a la misma mesa. La mesa del negociado tiene que servir al pueblo, la Iglesia. A mí me gusta decirle a los curas que los quiero pastores de pueblo y no clérigos de Estado, como “le monsieur l’abbé” de la corte francesa. Clérigo de Estado es una tentación. La tenemos, cuando uno llega a un punto ya se cree el patrón del universo.
Servidores del pueblo de Dios. Acompañar al pueblo, bautizar a los hijos, enseñar el catecismo, acompañar al matrimonio, acariciar a los viejos. El pastor del pueblo, pastor del pueblo. Y la función de la Iglesia debe ser desde ahí. Lo cual no quiere decir que no dé su opinión también en problemas más generales o más políticos o económicos, que hay una doctrina social de la Iglesia que puede hablar en eso. Pero sin meterse en partidismo, ¿no? Y que no le tenga miedo a las persecuciones cuando las hay, o al estar medio mal con un gobierno porque uno no lo alaba suficientemente.
Estoy inventando, ¿no? Pero en América Latina tenemos la gran tradición religiosa popular de América Latina, y eso ciertamente es una cosa del pueblo que arraiga. Ahora va el cardenal Stella a Cuba para festejar los 50 años de su presencia allí, pedido por las mismas autoridades, buscando... Y ahí se hace más el diálogo, dialogar, dialogar. Y desde la función pastoral. En América Latina también está acompañar los procesos más sociales, pero desde la teología social de la Iglesia, no desde la adhesión a un partido o a otro.
Se tocó el problema ambiental. En Brasil, por ejemplo, la deforestación de Brasil por industrialización fue un problema muy grave que la Iglesia denunció y tiene que ayudar a que estas cosas no vayan, porque parte de la humanidad.... La Iglesia, no fue lavarse las manos y decir “yo no me meto en el ambiente”. Tenemos que luchar también para que haya una buena política ambiental. Por eso escribí “Laudato Si”. Lo cierto es... El problema con la Iglesia es cuando se mete en estas cosas limítrofes y se equivoca. Y pasa de pastorear esa situación limítrofe a enrolarse como político. Y ahí tiene que ser un discernimiento continuo, continuo... y cuesta. Pero América Latina tiene ejemplos muy grandes de grandes pastores, grandes pastores de pueblo.
AP: En la frontera, ¿no? México-Estados Unidos.
Francisco: Bueno, eso, está un problema de la migración. Creo que empiezan desde casi Panamá las peregrinaciones por todo Centroamérica para llegar a Estados Unidos. Yo celebré misa en El Paso, estaba usted seguramente, aquel día me tocó el corazón. Eso de las zapatillas de los chicos, no me olvido. Esa es una de las fronteras calientes. Pero hay otras también.
AP: Incluso en Argentina. En barrios de Buenos Aires.
Francisco: Argentina, en este momento no hago política. Leo los datos. Tienen un nivel de inflación impresionante. En el año 55 —usted no había nacido— en el año 55, cuando terminé mi escuela secundaria, el nivel de pobreza de Argentina era el 5%. Hoy está en el 52, creo. ¿Qué pasó? ¿Qué pasó? Mala administración, malas políticas. No sé si usted sabe esa historia teológico cultural, que los ángeles custodios de los países se fueron a quejar a Dios y le dijeron a Dios: “Padre, tú fuiste injusto con nosotros, porque —se van a enojar, eh, con esto—, porque a cada uno de nuestros países le diste una riqueza: ganadería, agricultura, minería. Y a los argentinos les diste todo, todo. Tienen toda la riqueza”, y dicen que Dios pensó un poco. “Pero para equilibrar, le di a los argentinos”. Que no se enojen, es un chiste. Yo soy argentino, me río, pero algo de verdad hay. Por ahí no terminamos de llevar adelante nuestras cosas.
AP: ¿Y un viaje en Argentina?
Francisco: No, por el momento no. Estuvo programado en el 97 - quiso decir 2018 -. Chile, Argentina y Uruguay. Noviembre. ¿Qué pasó? Que Michelle Bachelet terminaba y estaban en elecciones para elegir al sucesor. Y yo quería ir ahí estando Michelle. Entonces lo pasamos a diciembre, pero ya caer en enero en Argentina, uno no encuentra ni al perro en la calle. Enero es como el agosto romano. Entonces, si usted recuerda hicimos Chile y Perú. Y después ya no se programó más.
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El Papa eligió su nombre por San Francisco de Asís. ¿Saben cómo siempre saludaba ese hombre que dejó todo, para servir a los pobres y enfermos? Paz y bien. Por Silvio Verliac