Director: Silvio Verliac              

Chalup

"Les digo una cosa, ayer nos trataron de perdedores, entonces demostrémosle a estos h…. de p…. que nosotros somos ganadores. ¡Dale viejo dale!" Esa fue la arenga de Benedetto en el túnel antes de salir al campo de juego en el partido con Corinthians.

 

Por qué dijo eso Benedetto (Aunque lo desmienta en conferencia de prensa)

Horas antes del partido de vuelta con Corinthians, los llamados referentes, entre los que se encontraba Benedetto, se comunicaron con el Consejo de Fútbol de Boca, y les informaron que no iban a concentrar, si no arreglaban antes premios atrasados, y por venir, si pasaban de ronda.

Ese dato lo manejábamos, consideramos que no era definitorio, fuimos prudentes, y desde aquí, no se quiso echar un manto de dudas, sobre la integridad del jugador, que había fallado dos penales, uno escandaloso, pero era evidente que emocionalmente, no estaba en su centro.

 

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No eran para Benedetto ninguno de los dos penales que pateó

El arco mide 7,32 m de ancho y 2,44 m de alto. Darío Benedetto había errado una oportunidad clarísima, luego de un centro del pibe Exequiel Zeballos, en la puerta del área chica, a los 20´ del primer tiempo, pegándole a las nubes, antes de apuntarle al caño izquierdo con rabia, en el penal, minuto 30´, luego del codazo del defensor Gustavo, a Guillermo Pol Fernández. Después Battaglia le dio el quinto tiro (y definitorio) desde el punto penal, en una noche anodina del 9 de Boca.

El fútbol tiene de maravilloso, cuando el hincha compra una entrada, o el televidente se sienta frente a una pantalla, que no sabe quién va a ganar. Porque está latente que también puede su equipo perder. Y ese morbo, al margen que un equipo sea superior al otro, genera irracionalmente - no importa la clase social, profesión, género - ese no saber quién será el vencedor, genera algo inigualable.

Anoche Boca fue, por oportunidades y juego asociado, el equipo que debió pasar a cuartos de la Libertadores, no Corinthians. Pero como todos saben, eso no sucedió.

El factor Benedetto, es el chivo expiatorio perfecto. Es el 9, el que hace los goles. O debería. Pero era evidente que no era su noche desde el principio.

La única explicación que se le encuentra, es que no sólo no eran para Benedetto esos penales, sino, que era un tipo disfrazado de Benedetto. Mismos tatuajes rockeros en el cuello, mismo peinado, pero alguien tomó su lugar.

La obra cúlmine fue en el quinto penal de la serie. Si lo hacía, después de la labor del arquero Rossi, Boca estaba en la siguiente fase. Fue, y le apuntó a la segunda bandeja de la popular zeneixe. Perfecto. Y se volvió, donde estaban los compañeros del verdadero Benedetto, no del impostor.

No importaba ya, que la serie seguiría, les había dado a las emociones - que tanto juegan en el fútbol y en la vida - su golpe de gracia.

Fuente: http://www.casatomada.ar/inicio/index.php/noticias/deportes/no-eran-para-benedetto-ninguno-de-los-dos-penales-que-pateo

En la nota arriba mencionada, preferimos la ironía, que nos pareció una forma más inteligente y positiva.

Hoy, el reclamo de estos jugadores profesionales, en el sentido estricto que cobran por su trabajo, es vox populi, vox Dei. Casa Tomada