Director: Silvio Verliac              

Movilizaciones de obras y los anticipos financieros abonados a las empresas de Lázaro Báez: La fiscalía indicó a su turno que se valieron de los anticipos financieros, que “eran cobrados, con libre disponibilidad por parte del receptor. No se requería rendición de cuenta alguna sobre qué se hacía con los fondos que el Estado anticipaba a estas empresas, para financiar la obra” “Las empresas de Lázaro Báez presentaban las mismas planillas de equipos para muchas licitaciones y para la misma época. En esos casos, la movilización de equipo abonada en las distintas licitaciones, por los mismos equipos, carece de justificación. (…) Si yo presento un mismo equipo para cinco licitaciones, al mismo tiempo, de manera simultánea, y cobro la movilización de esos equipos para una obra, no puedo, al mismo tiempo, estar cobrando, la movilización de mismos equipos para obras distintas”, destacó en su momento.

 

La fiscalía indicó que se valieron de los anticipos financieros, que “eran cobrados, con libre disponibilidad por parte del receptor. No se requería rendición de cuenta alguna sobre qué se hacía con los fondos que el Estado anticipaba a estas empresas, para financiar la obra”, y puntualizó que los anticipos “variaban entre el 10% del monto de los contratos al 30%, pero que en la mayoría de los casos eran del 20% del monto de los contratos”.

Luego la fiscalía se refirió a la movilización de obra, que representaba “un 5% del monto de todos los contratos” y tenía como objeto solventar “la movilización de los equipos necesarios para la ejecución de las obras, la construcción del obrador y de los campamentos de la empresa contratista” con el fin de “comenzar la ejecución de las obras, dentro de los plazos previstos”. Sin embargo, la fiscalía señaló que, a pesar de lo establecido en los pliegos, “este ítem se certificaba sin que la movilización de obra se haya realizado” y “en tiempo récord, a partir de la firma del contrato”.

“Las empresas de Lázaro Báez presentaban las mismas planillas de equipos para muchas licitaciones y para la misma época. En esos casos, la movilización de equipo abonada en las distintas licitaciones, por los mismos equipos, carece de justificación. (…) Si yo presento un mismo equipo para cinco licitaciones, al mismo tiempo, de manera simultánea, y cobro la movilización de esos equipos para una obra, no puedo, al mismo tiempo, estar cobrando, la movilización de mismos equipos para obras distintas”, destacó en su momento.

Sobre el análisis de diversas licitaciones, indicó fiscalía también que “mientras la empresa sistemáticamente incumplía los plazos de estas obras, o solicitaba ampliaciones de plazo por falta de combustible, se le seguían otorgando nuevas obras y se certificaban las movilizaciones de obra” con “inusitada rapidez” cuando había "imposibilidades materiales de ejecutar dichas tareas en tan corto plazo. Añadió que eso demostraba que “lo único que importaba a la Administración era el beneficio permanente que se le otorgaba a las empresas de Lázaro Báez, porque en realidad se estaba beneficiando a los entonces presidentes de la Nación, a pesar de que los trabajos estos eran inexistentes”.

Los anticipos financieros otorgados a las firmas de Báez, justificados en “la necesidad de contar con las obras en los tiempos previstos”. A cambio del anticipo financiero, el contratista debía reducir los tiempos de ejecución y quedaba comprometido “a aplicar los fondos comprometidos a cuestiones de la obra”. El anticipo luego debía reembolsarse al Estado, a medida que la obra iba avanzando, pero se explicó desde fiscalía que en el caso ello no ocurría y que tampoco eran controlados por las autoridades. Destacó además que la asignación de estos fondos era excepcional, y que se otorgaron discrecionalmente a empresas del Grupo Báez, lo que implicó una desigualdad respecto a otros empresarios del rubro. Por Silvio Verliac

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