Director: Silvio Verliac              

Hay un paralelo en estas celebraciones que tiene que ver con la libertad, con la espiritualidad, con dar el paso hacia algo nuevo y mejor, que vale la pena destacar, y que nos puede servir para nuestras vidas, seas creyente, agnóstico, ateo, indiferente, o sigas más filosofías orientales.

 

En las Pascuas Judías se celebra el cruce del Mar Rojo, cuando el pueblo judío liderado por Moisés, consigue dar el paso de la esclavitud en Egipto hacia la libertad en la tierra prometida. Es la gran fiesta de la libertad.

Para los cristianos, se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Cristo, es decir el paso de la muerte hacia la vida eterna, a la libertad espiritual. Unos días para que cada uno pueda mirarse a sí mismo y hacer una profunda renovación interior.

Los musulmanes conmemoran su sagrado mes del Ramadán, el comienzo de la Revelación del Corán (libro sagrado del islam). Es un mes de oración, de purificación espiritual, de reflexión, de rectificación de conductas en el que se hace un ayuno completo durante las horas de sol.

La Semana Santa se marca en función del Domingo de Resurrección, que es siempre el domingo siguiente a la primera luna llena de primavera del hemisferio norte, por eso este año es el 9 de abril.

Los judíos también sitúan el inicio del Pésaj en ese primer plenilunio primaveral del norte, por eso es más habitual que puedan coincidir. Lo calculan en función del calendario hebreo. El Pésaj dura una semana y este año empezó el miércoles 5 de abril.

El Ramadán, en cambio, puede caer en cualquier estación, desde el verano al invierno. Esto se debe a que la fiesta se sitúa en el noveno mes del calendario islámico, que es lunar, y los meses tienen algunos días menos de media que en el calendario gregoriano. Este año se celebra del 22 de marzo al 21 de abril.

Esta triple coincidencia de las festividades entre judíos, cristianos y musulmanes se da muy pocas veces, y ya ocurrió el año pasado.

Es un momento para el reencuentro de la humanidad, sea cual sea nuestra creencia, seamos creyentes o no, en el que vale la pena que demos el paso, para que nos unamos, para que el amor reemplace al odio, la paz a la guerra, la solidaridad al egoísmo y la esperanza al desánimo.

Por eso, estas Pascuas son muy especiales y es el momento para reafirmar nuestro compromiso con la paz, la libertad, el amor, la solidaridad, el respeto, la tolerancia y el reencuentro, tan necesario en estos momentos difíciles.

Enviado por Sergio Julián De Oliveira, desde Los ángeles (CA).

Edición de Casa Tomada.

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