El arquitecto del esquema de fraude de admisiones universitarias más grande de EE. UU. jamás descubierto fue sentenciado este miércoles a 3 años y medio de prisión por ayudar a padres adinerados a asegurar la admisión de sus hijos a universidades de élite a través de trampas y sobornos. Cómo funcionaba la operación fraudulenta que William "Rick" Singer no sin ironía inscribió como La Llave – The Key – y él le decía “la puerta lateral”, que fue además documental de Netflix.
En total, 50 personas -33 padres adinerados e influyentes, dos administradores de exámenes de acceso, un supervisor de exámenes, nueve entrenadores deportivos de universidades y un administrador de universidades- fueron acusados en la "Operación Varsity Blues", el escándalo de admisión universitaria.
El fraude, que se desarrolló durante años y supuso el mayor escándalo de admisiones universitarias jamás procesado ocupó titulares de prensa de gran repercusión, sobre todo por las detenciones y condenas de las actrices Lori Loughlin y Felicity Huffman.
Pero el documental de Netflix La trama Varsity Blues: Escándalo en la universidad de EE. UU., del director Chris Smith, centró la atención en William "Rick" Singer, el consejero de admisiones universitarias y cerebro criminal confeso detrás de toda la trama.

En 2011, Rick Singer creó una empresa de asesoramiento universitario con fines de lucro llamada The Key. Su negocio -que él llamaba la "puerta lateral" de admisión a las universidades de élite- tenía dos vertientes.
Una parte consistía en facilitar las trampas en los exámenes de acceso al ACT y al SAT, que son exámenes estandarizados aceptados mayormente por las universidades estadounidenses y canadienses para el ingreso a la licenciatura. Ambas pruebas miden los conocimientos de estudiantes de preparatoria que están en penúltimo o último grado, haciendo que los estudiantes fingieran la necesidad de tiempo extra y luego hicieran los exámenes con un supervisor que él contrataba.
El supervisor del examen de Singer corregía las respuestas de sus clientes sin que ellos lo supieran, para ajustar las puntuaciones que necesitaban.
La otra parte de su empresa criminal consistía en sobornar a los directores y entrenadores deportivos de las universidades con donaciones a sus programas, así como con pagos personales para que reclutaran a sus clientes como atletas.
Como explica el documental, el proceso de reclutamiento de deportistas se deja en gran medida en manos del personal de atletismo de una universidad, que simplemente presenta a sus reclutas a la escuela para su aprobación cada año.
Con un poco de photoshop por parte de Singer, todo lo que su cliente tenía que hacer era no presentarse nunca a los entrenamientos una vez en la universidad (algo que no habrían sabido hacer de todos modos, ya que los jóvenes desconocían en su mayor parte lo que sus padres habían orquestado con Singer entre bastidores).
Los padres pagaban entre 200.000 y 6,5 millones de dólares para garantizar la admisión de sus hijos en universidades de élite, como la Universidad del Sur de California, Yale, Stanford y Georgetown, mediante donaciones a la falsa organización benéfica de Singer, llamada Key Worldwide Foundation, que luego donaba a los programas deportivos de las universidades o enviaba directamente a los entrenadores.
El juicio
William "Rick" Singer, ex consultor de admisiones universitarias que desempeñó un papel clave como testigo colaborador en la investigación de la "Operación Varsity Blues", fue sentenciado por el juez federal de distrito Rya Zobel en Boston hoy miércoles.
Marcó la sentencia más larga de las docenas de padres, entrenadores corruptos y otras personas que recibieron en la investigación, aunque no llegó a los seis años que los fiscales dijeron que estaba justificado por su fraude sin precedentes.
Singer, de 62 años, admitió en 2019 que facilitó las trampas en los exámenes de ingreso a la universidad y canalizó dinero de padres adinerados a entrenadores universitarios corruptos para asegurar la admisión de sus hijos como falsos reclutas atléticos.
"Perdí mis valores éticos y me arrepiento mucho", dijo Singer al juez. "Para ser franco, me avergüenzo de mí mismo".
"Fue un esquema impresionante en escala y audacia", dijo el fiscal federal adjunto Stephen Frank en la corte. "Literalmente se ha convertido en materia de libros y películas para televisión".
Reconoció que la decisión de Singer en 2018 de cooperar con su investigación y permitir que el FBI grabara las llamadas que hizo a los clientes les permitió enjuiciar a docenas de padres, entrenadores y asociados de Singer.
Pero dijo que la cooperación de Singer también era "problemática", ya que también trató de obstruirla, informando a seis personas para asegurarse de que evitaran incriminarse. Los fiscales decidieron no llamar a Singer a ningún juicio.
Singer recibió más de USD 25 millones de sus clientes mientras dirigía un servicio de asesoramiento de admisión universitaria con sede en California llamado The Key –La llave -y una organización benéfica relacionada.
Sus abogados en los documentos judiciales argumentan que una sentencia que no es de prisión justificaba su cooperación y porque "ya está cumpliendo una especie de cadena perpetua" después de perder sus bienes, negocios y la confianza de amigos y familiares.
Singer, que ahora vive en un parque de casas rodantes de Florida, en un esquema judicial la semana pasada escribió que lo perdió todo al "ignorar lo que era moral, ético y legalmente correcto a favor de ganar lo que percibí como el 'juego' de admisión a la universidad". Con información de Reuters y Esquire