Director: Silvio Verliac              

Chalup

Orgullo = pride; (satisfaction): satisfacción ; (self-esteem): amor propio; peyorativo: soberbia. Esa es una explicación del término original, traducido al español. En efecto, la idea que quiere transmitir este concepto, es más bien la de una dignidad intrínseca de cada ser humano, que no debe verse afectada por su elección. El orgullo es la respuesta a la vergüenza que se pretendió hacer sentir a las personas por el hecho de ser diversas. Durante todo el mes de junio se han realizado distintas actividades para promover la igualdad de derechos, pero hoy se conmemora la fecha. 

 

El origen de la fecha del Día del Orgullo LGBTTIQ+ se remonta al 28 de junio de 1969 cuando en un bar de Nueva York llamado Stonewall, gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, intersexuales, queers (LGBTTIQ+) cansados de los continuos hostigamientos de la policía, decidieron enfrentarla, rebelándose contra un sistema político que avalaba la discriminación, la persecución, el hostigamiento y la violencia sistemática contra la comunidad.

Esta vez el colectivo reaccionó contra el accionar represivo constante de la policía y no permitió que continuaran avasallándolos. Esa misma noche hubo protestas y fue el inicio de la reivindicación de los derechos del colectivo LGBTTIQ+. Para 1970, ya surgirían las primeras marchas del orgullo en Nueva York y California, que conmemoraban las protestas iniciadas en Greenwich Village.

Aquel acontecimiento bisagra en la historia del movimiento de la diversidad sexual internacional, fue el primer paso en el camino hacia el reconocimiento de los derechos de las personas LGBTTIQ+ y la primera manifestación pública de reivindicación..

Poco a poco estas convocatorias fueron replicándose en todas partes del mundo, llegando así a la Argentina en 1992. La primera Marcha se realizó en la ciudad de Buenos Aires y fue toda una revolución. Participaron más de 300 personas bajo la consigna «Libertad, Igualdad, Diversidad», la mayoría de ellas con pañuelos y máscaras que cubrían sus rostros por temor a ser reconocidas en sus barrios, trabajos y por sus famillias.