Director: Silvio Verliac              

Chalup

Me dijo si quería que me lleven un gato. Sólo pregunté ¿gata o gato? Y aquí está ella.

Vino flaca (un poco fea) la gata. “Se salvó que la tiren al río”, me avisó mi hijo. Y nos fuimos conociendo.

No le gusta que la acaricien mucho. Sí le gusta dormir y jugar, supongo como todos los gatos (gatas) cachorros.

Camina por la casa. Repentinamente, corre de acá para allá. Si es en el jardín, mucho peor. O mejor, para ella.

Gran trepadora de ramas y árboles la gata, y, por las noches, decidió que dormiría conmigo.

Pasaron tres meses. Ahora la gata me espera, cuando salgo. Y pide - exige -  comida extra, cuando cocino.

Sigue rondando, corriendo y después durmiendo. Como todos los gatos (gatas) supongo.

Parece que me encariñé con la gata.  

Espero que ella conmigo.

Por cierto, se llama Clara.

S.V.

Casa Tomada