- Cómo le va Álvarez
- Cómo anda Borges
La escena continúa con ambos, impecablemente vestidos, sentados en la sala de espera.
- Qué cuenta – dice Borges, para romper el hielo - ¿alguna noticia importante, pasó algo? estuve muy ocupado…
Lo interrumpe Álvarez:
- Bueno, ya empezamos con las pavadas, “muy ocupado …"
- Sí, sí. Vea, estoy trabajando para las elecciones de este domingo.
- ¿Ah sí? – pregunta Álvarez ciertamente sorprendido.
- Sí, sí. Vamos a cubrir las elecciones. Elegimos presidente. Es un acontecimiento importante en la vida de un país. Además, en la provincia se elige gobernador como usted sabe, en la ciudad intendente, y vamos a estar presentes.
- ¿Y se puede saber qué función, que rol va a ocupar en las elecciones? – pregunta Álvarez cruzándose de brazos, y con una mueca en la cara.
- Periodista y analista – contesta Borges sin inmutarse, con rictus de seriedad.
- Periodista y analista – repite Álvarez, casi deletreando las palabras, y alzando un poco la voz le dice – Borges, usted no es ni periodista ni analista, así que no me venga con fantochadas ¡qué medio lo va a contratar a usted! ¿Por qué no busca otro curro? – le pregunta contestándose.
- Casa Tomada
- ¿Qué es Casa Tomada?
- Un medio; usted me preguntó, quién me va a contratar y le estoy contestando.
- Tendría que averiguar que medio será ese…
- Averigüe, averigüe.
- ¿Y usted firma las notas?
- Ah, eso no. Ya vengo colaborando, pero no firmo. Pasa que me dijeron “necesitamos una persona con su impronta para interpretar la política argentina y …”
- Un delirante…
- Usted diga lo que quiera – responde Borges, con una sonrisa que le ocupa toda la cara.
Borges y Álvarez