Las subas en luz, gas y agua ponen en jaque el presupuesto de hogares y pequeñas empresas, que ya lidian con la incertidumbre.
El incremento constante en las tarifas de los servicios básicos es un golpe directo al bolsillo de las familias argentinas y a las pequeñas y medianas empresas, que enfrentan un combo difícil.
Según datos recientes, los aumentos en electricidad, gas y agua acumulan subas que en algunos casos superan el 100% en el último año. Esto se traduce en facturas que se llevan gran parte del ingreso mensual de un hogar promedio, obligando a recortar gastos en alimentación, educación o salud.
Para los pequeños comercios y emprendimientos locales, la situación no es menos compleja. Muchos deben elegir entre aumentar sus precios, con el riesgo de perder clientes, o absorber los costos.
María, dueña de una panadería en un barrio de Concordia, dice a Casa Tomada: "El último recibo de luz nos llegó casi el doble que el mes anterior. No sabemos cómo ahorrar."
Especialistas advierten que, sin medidas que frenen las subas, ajustes de tarifas o acompañen a los sectores más débiles de la economía, el impacto social podría profundizarse, con más hogares y negocios en estado crítico.
La pregunta que queda en el aire es si el gobierno podrá equilibrar la necesidad de ajuste económico con la urgencia de proteger el poder adquisitivo y la supervivencia del pequeño comercio, y los hogares de clase media/media, media/baja.
Casa Tomada