De acuerdo con la definición más difundida, la inflación es un aumento generalizado y sostenido en el nivel general de precios. ¿Afecta toda la población? Sí. ¿Afecta todos por igual? No. Lo explicamos así
Si tenemos al señor/a A que tiene un ingreso mensual de, pongamos 100 pesos para ser explícitos, y el aumento de la canasta básica es de 4% mensual, mientras que tenemos al señor/a B que tiene un ingreso de 1000 pesos, al primero la inflación le quitará 4 pesos en su poder de compra. En tanto al señor B, como es lógico, le reportará 0,4 pesos de pérdida. En los dos casos del ejemplo, pierden, pero el primero/a pierde más. De igual modo los dos pierden.
Volvamos a la definición de inflación y encontramos tres características:
- Aumento de precios. Es importante diferenciar entre aumentos de precios y precios altos. La inflación es una dinámica de precios que no tiene que ver con los precios altos.
Éstos pueden estar originados en la escasez de un bien, mientras que la inflación hace
referencia a la variación de los mismos en el tiempo. - Persistencia en el tiempo. El aumento debe ser persistente o recurrente para que podamos hablar de inflación. Esto excluye los aumentos únicos o aislados en ciertos
precios, tales como el petróleo o la carne vacuna, los que pueden deberse a situaciones coyunturales de sus respectivos mercados. - Generalización de los aumentos. Se refiere al hecho de que, para que podamos hablar de inflación, prácticamente todos los precios deben incrementarse, aunque no lo hagan todos a la misma tasa. Esto se opone a aquellas alteraciones de precios relativos causadas a cambios en la composición de la demanda, o a la interrupción en el abastecimiento de ciertos insumos.
IPC: Índice de precios al consumidor
El IPC realiza sus mediciones en la etapa final de las ventas de bienes y servicios y, por abarcar justamente bienes y servicios, constituye la medida más aproximadamente representativa del nivel
general de precios.
En Argentina, la tasa global de inflación ha experimentado notorias variaciones, y hasta el momento, no existe modelo econométrico alguno que permita anticiparla con razonable precisión. Asimismo, en cada período, la tasa de inflación no es igual para todos los precios, con lo que se produce una notable dispersión en los precios relativos. Estas variaciones se convierten en oscilaciones cuando se las analiza en períodos prolongados, y depuradas de los efectos de posibles políticas de controles de precios.
En Argentina existieron experiencias fallidas de control inflacionario: 1952, 1959, 1962, 1967,1973, 1979, 1985 y 1989, y la última década.
Causas de la inflación
Exceso de demanda. Se la considera la causa “clásica” de inflación. Se tiende a denominar inflación de demanda a aquél proceso en el cual su inicio tiene lugar en la demanda de bienes y servicios. Esta caracterización suele aplicarse luego de procesos de ajustes al alza de los salarios y el vuelco de éstos hacia la demanda de bienes de consumo.
Suele aludirse a inflación de oferta cuando el proceso es iniciado a partir de algún componente importante de los costos de producción de las empresas que es trasladado a los precios de las mismas: en textos de autores extranjeros suele hacerse alusión a shocks de oferta, como el ocurrido a mediados de la década del ’70, cuando el precio del barril de petróleo crudo se multiplicó por 4 ó 5 en el curso de pocos meses, y los países exportadores de petróleo, organizados en la OPEP, regularon fuertemente su producción en respuesta a un conflicto en Medio Oriente, para asegurar el aumento.
En ausencia de perturbaciones, una economía tiene un cierto nivel y estructura de precios relativos.
La inflación estructural se diferencia de la de costos, en el punto del origen de los aumentos.
Éstos son exógenos, originados en cambios de ingresos, gustos o tecnología; en el caso de la inflación de costos, los aumentos son endógenos, y están originados en la estructura cuasimonopólica del sector que pretende aumentar sus precios reales por encima del resto.
Otras fuentes interesantes de inflación estructural se originan en las diferencias de productividad entre sectores expuestos y no expuestos a la competencia internacional.
Inflación por expectativas. Un país expuesto a procesos inflacionarios prolongados en el tiempo espera, habitualmente que los precios continúen subiendo. La pregunta que cabe formularse es si el comportamiento de los individuos que contiene expectativas de aumentos futuros de precios puede sostener o generar aumentos futuros de precios en el tiempo. O, más sencillamente, si es posible pensar en una inflación causada exclusivamente por expectativas.
La respuesta es afirmativa. Si todos los individuos esperan que el precio de cierta mercancía aumentará y ajustan su conducta a tal aumento, el precio de la mercancía efectivamente aumentará. Claro está que estos aumentos de precios se sostienen en el tiempo si la cantidad de dinero nominal aumenta en forma consecuente.
Cualquiera que sea el modelo de formación de expectativas, si éstas son consistentes con un aumento esperado de precios, y no existe un error sistemático de predicción, es perfectamente posible que las mismas generen per se aumentos en los precios. Son los casos típicos de aumentos en las cotizaciones de activos financieros y moneda extranjera.
La inflación por expectativas requiere introducir el concepto de formador y tomador de precios.
Un formador de precios es un agente económico con poder de mercado capaz de fijar el precio de los productos (bienes y/o servicios) que ofrece o demanda; por el contrario un tomador de precios refiere al agente incapaz de influir en la determinación del precio de un mercado.
Los sectores más concentrados de una actividad productiva, oligopolizados, son formadores de precios: las compañías refinadoras de petróleo o las comercializadoras de granos, son formadoras de precios, una estación de servicio o un chacarero son tomadores de precios.
La inflación por expectativas alude al proceso por el cual los agentes económicos conjeturan la llegada de un momento inflacionario y adecuan su conducta a los resultados de dicha predicción; los resultados de la adecuación de su conducta pueden verificarse en el aumento de sus precios, si se trata de formadores de precios. Como el fenómeno aquí descrito culmina en un incremento de precios dado que los formadores los aumentaron, éstos aumentan confirmando así sus expectativas y ratificando su conducta al aumento; en estos casos se dice que se trata
de una profecía autocumplida.
Inflación monetaria. No parece posible que se mantenga indefinidamente un tipo cualquiera de inflación real de los expresados más arriba, sin un correspondiente aumento en la oferta nominal de dinero que la financie. A esta conclusión básica se arriba luego de una simple lectura de la Teoría Cuantitativa de Dinero, vista como una identidad contable.
La inflación no es un proceso monocausal, como puede llegar a pensarse a partir de opiniones más cercanas a las ciencias naturales que a las sociales. No es sólo producida por la emisión monetaria “sin respaldo” como suele ser presentada en ciertos círculos; no debe su origen únicamente al incremento del gasto público; como tampoco se halla vinculada exclusiva y causalmente con los incrementos salariales ni con el otorgamiento de créditos a algún sector en particular.
La inflación es un fenómeno complejo, de causas múltiples, observado en sociedades donde se muestra debilitado el acuerdo social. Por Silvio Verliac
Bibliografía
De Pablo, Juan Carlos. “Ensayos sobre economía argentina”. Ed. Macchi (1974), Caps. 1 y 2
Pérez Enrri, Daniel .“Economía en el pensamiento, la realidad y la acción”; Ed. Macchi, Bs.As. 2000