El dinero para mi es suficiente para vivir, y hacer otras cosas. Es más, detesto hablar de dinero. Entiendo que para muchas personas sea algo MUY importante, pero no es mi caso. Incluso cuando he ganado mucho dinero – durante un tiempo en mi juventud gané, y mucho, por mi trabajo – consideré y considero que es hasta molesto todo el asunto.
¿Saben que se podía ganar mucho dinero vendiendo libros? – cuando no existía públicamente internet – y podías hacerlo por varios años.
Fue así que monté mi propia empresa a los 23, 24 años. Alquilé una oficina en un edificio de oficinas en el centro de Córdoba, en un primer piso. Publiqué un anuncio en el mismo periódico que había utilizado para conseguir trabajo años antes, y venían legiones de postulantes.
Los entrevistaba personalmente – mi hermana era la secretaria, que pobre, le pedí no me llamara como su hermano, para darle seriedad a la cuestión – y duré menos de un año.
Resulta que nadie, ni diez vendedores hacían las ventas que yo hacía, supongo porque amo los libros.
De hecho, si hubiera un trabajo por solo leer libros de mi interés, lo tomaría. Pero no lo hay. Así es que tenía que trabajar.
Un trabajo que hice fue el de conductor de taxi por la noche.
La Licenciatura en Relaciones Internacionales costaba muy cara en una universidad privada, la única en la ciudad que tenía esa carrera, así fue que me anoté en abogacía en la facultad pública, para luego rendir, teóricamente en el Servicio Exterior de la Nación, y trabajaba de taxista para mantener a mi pequeña hija.
Me rio en retrospectiva, cuando me acuerdo. No conocía la ciudad, excepto el centro, Nueva Córdoba y poco más.
Se imaginan ustedes subiendo a un taxi en una ciudad de considerable tamaño, apurados, dar la dirección, y que el chofer les diga: perdón, ¿me podría indicar cómo llegar?
Una noche subió una chica o un chico, no se veía bien. Viajamos en silencio. Cuando llegamos a destino me dijo: ¿Cómo te puedo pagar? ¡What! ¡Con dinero, para eso trabajo en un taxi de noche!
Realmente es molesto hablar de dinero. Es necesario, es moneda de cambio de las cosas, pero no tiene más valor que eso para mí.
Esta no es una declaración de principios, ni un coucheo ni hay moralejas. Ésta es una forma de ganarme la vida. Si llegaron hasta acá, gracias. Me dieron algo muy valioso, su tiempo.
SUAV