Director: Silvio Verliac              

Chalup

“¿Tiene el liberalismo algo para decir en este momento social, económico y político de la Argentina?” Esa pregunta nos la hicimos hace más de tres años, sin imaginar un gobierno de Javier Milei.

Ilustración: Adam Smith, filósofo y economista

 

“Adam Smith tenía una opinión del llamado estadista o político: “un animal astuto y ladino, cuyos consejos se orientan por las fluctuaciones momentáneas de los negocios, y no por principios, generales y permanentes”.

Contrariamente a lo que se predica, los liberales creen en la educación pública – como método para lograr conductas en el interés social -, creen en los estímulos del Estado - ya que “la ausencia de obstáculos al comercio y a la movilidad del trabajo crea desigualdades; la perfecta libertad de cada individuo para perseguir su propio interés, bien entendido, debe estar sometido a la restricción de que “no viole las leyes de la justicia”, entendida ésta como respeto a los pactos requeridos para lograr las relaciones de equilibrio.

En tercer lugar, un liberal como Smith, llama a erigir obras y establecimientos públicos que no son asumidas por la iniciativa privada, ya que a un individuo sólo o un pequeño grupo, con su inversión, los beneficios no compensarían los gastos.

Para ello propugna Smith mecanismos institucionales, capaces de orientar el propio interés y las propensiones naturales de los políticos, hacia un interés general, es decir crecimiento económico.

Ahora, de qué parten los verdaderos liberales si bien decir “los liberales suena amplio”. Parten del concepto que el ser humano mueve su conducta motivado por su propio interés, pero también tiene una propensión al intercambio, es un egoísmo en el que cada ser humano busca el reconocimiento de los demás. Es lo que llaman intercambio de mutuo beneficio.

Jeremy Bentham, otro liberal británico, decía que el fin del gobierno y la legislación no puede ser más que la felicidad general. Y va más allá; no sólo el ser humano busca su propio interés o egoísmo, sino que tiene aversión por el dolor físico y busca el placer. Placer y dolor son los motores de los seres sensibles.

El utilitarismo de Bentham dice que la motivación de la auto-preferencia individual debe estar acompañada de una ética igualitaria, lo que concurrirá en un interés colectivo.

El enfoque del dolor y el placer, enlaza con la teoría del valor subjetivo, según la cual un bien no depende de sus costos de producción, sino de la satisfacción subjetiva que experimenta el consumidor al usarlo.

No hay una armonía natural de intereses de una sociedad, esa armonización debe ser artificial; por medio de qué: por medios políticos y legislativos.

Nuestra percepción, en este momento de la Argentina, es que sería bueno un debate sobre por qué estamos como estamos, y cómo hacemos para salir del lugar en el que hemos caído”, escribimos allá por 2020.

Ahora gobierna nuestro país un liberal libertario.

Contrariamente a lo que se puede esperar, no nos subiremos especulativamente a las encuestas de opinión, o al último resultado electoral.

El deber ser, nos indica indagar, disentir, estar de acuerdo en ciertos temas, y en desacuerdo en muchos.

En honor a quienes nos leen, y sobre todo, a nosotros mismos.

Porque, además, es notablemente diferente la búsqueda de ideas y/o divulgarlas, en procura de un país mejor para todos, a llevarlas a la práctica, por personas terrenales, en un escenario y tiempo doloroso y complejísimo, como vive nuestra querida Argentina.

 

Silvio Verliac

Casa Tomada