Director: Silvio Verliac              

Chalup

Es sistémico. Argentina está en una decadencia sin final, porque el sistema, el todo, funciona así. No importa tampoco en demasía quién venga, el sistema lo devora.

 

Había un señor canadiense que se llamaba David Easton. y tomaba a un país como muestra de estudio. Éste se configura como un sistema complejo, dentro del cual los elementos que lo integran, considerados como grupos o como individuos, interactúan en función de ciertas pautas de comportamiento.

De esta forma, para Easton, lo que define a un sistema político es su función de distribuir valores que la sociedad considera útiles como la educación, la seguridad, la justicia, el poder, el dinero, etcétera.

Dichas interacciones operan mediante flujos de entradas y salidas, los inputs y los outputs, a través de un cambio dinámico que se retroalimenta, el feedback

Las entradas o inputs son las demandas y apoyos que el sistema recibe de los intereses de la sociedad.

Estas entradas se trasladan del ambiente social, al sistema político responsable de la articulación de esas demandas, funciones que cumple lo que llamaba la caja negra (black box), formada por aquellos que ocupan determinados roles, sean individuos o grupos, los cuales son capaces de orientar los contenidos del proceso político.

Estos actúan como filtro del sistema.

Los outputs o salidas son la respuesta del sistema a aquellas demandas. Las decisiones y acciones que se toman tras el proceso de decisión, que cuando interactúan con el entorno, generan nuevas demandas y apoyos, por lo que el proceso vuelve a comenzar.

 Este modelo se ha denominado circuito de retroalimentación, o de autoperpetuación (feedback loop).

 Bien, el sistema político en Argentina, está fallando, y se perpetúa. Este sistema está roto. Por Silvio Verliac

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