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Chalup

Para los peronistas, guiados por la filosofía de la acción y por la ética de la acción de nuestro Conductor, un hombre deshonesto, es siempre deshonesto, cualquiera sea su situación social, aunque sea un político, y aunque se haga pasar por peronista.

 

El peronismo habla más de ética que de política, porque el concepto superior que el hombre le merece determina que la actividad del Estado se convierta en una actividad moral. De ahí que haya dicho Perón que "Ser Peronista o justicialista es más un sentimiento que un partido político; un estado espiritual que un estado político". (Perón ante la colectividad árabe, agosto 30 de 1950)

Para los peronistas, guiados por la filosofía de la acción y por la ética de la acción de nuestro Conductor, un hombre deshonesto, es siempre deshonesto, cualquiera sea su situación social, aunque sea un político, y aunque se haga pasar por peronista.

"El egoísmo que forjó la lucha de clases e inspiró los más encendidos anatemas del materialismo es al mismo tiempo sujeto último del proceder ético". (Perón, en la clausura del Primer Congreso Nacional de Filosofía, abril 9 de 1949).

Al entrar en la Edad Contemporánea nos hallamos en presencia de los factores principales que han de ir madurando los elementos constitutivos de nuestra ideología, el Justicialismo. En efecto, es aquí donde aparecen confrontadas de manera neta las dos corrientes éticas que mencionamos al comienzo: la ética popular y la ética antipopular.

En rigor, se puede hablar de una sola ética, ya que los justificativos a las acciones inmorales --aunque adquieran dimensiones de sistemas filosóficas-- no pueden ser denominados ética.

La ética antipopular va dejando una huella contradictoria, porque, en defensa de intereses mezquinos, defiende hoy un concepto y al otro día el opuesto, mientras que la ética popular deja un trazo recto y firme, en el que siempre están presentes los mismos conceptos: no matar, no robar, no mentir.

La historia contemporánea nos da el testimonio de que mientras el hombre de Pueblo luchaba por la dignidad, la justicia y la libertad, por los altos ideales de fraternidad, la ética antipopular justificaba por medio de razonamientos sutiles y falsos las más tremendas afrentas a la dignidad de los hombres y de los Pueblos.

Adentrándonos en nuestro tema vemos que, con el progreso que acompaña al desarrollo de la industria capitalista en la Edad Contemporánea, se produce una fabulosa intensificación de la "producción intelectual", la cual se expende como una mercancía más por los mismos canales de distribución de los productos manufacturados.

La tarea intelectual, que antes fuera privativa de un número reducido de hombres talentosos, casi siempre protegidos por "mecenas" con inquietudes "culturales", pasa a manos de un numeroso ejercito de empleados y auxiliares administrativos que por el carácter de su tarea, habitúan su mente a la ejercitación intelectual, convirtiéndose de empleados, escribientes, tenedores de libros y administradores, en doctores en ciencias, en abogados, filosóficos, profesores, etc., siempre auxiliares del amo a cuyo servicio estuvieron.

Los detentadores de la riqueza, hablando en general, no disponían de tiempo ni de voluntad para cultivarse en Escuelas o Universidades, que les imponían separarse de sus intereses y soportar otras incomodidades, por eso no tuvieron inconveniente en hacer estudiar a sus fieles escribientes para que se convirtieran en hábiles asesores…

De esta cambiante realidad, surgen las correcciones, actualizaciones y adaptaciones de la moral: surgen los nuevos conceptos del derecho: lo que hasta ayer era inmoral hoy pasa a ser perfectamente moral; lo que hasta ayer era lo ilegal hoy pasa a ser rigurosamente legal…

 Es que el ejército de los escribientes ha recibido orden de trabajar y cada compañía opera con similar diligencia y agudeza en el opuesto campo en que se halla. Frente a tal relatividad moral, de clases, castas, grupos y consorcios, los Pueblos refuerzan en sus conciencias las simples verdades evangélicas de Jesucristo. Ellas son los postulados de nuestra moral profundamente cristiana y popular. (Perón, 1954)

 

Referencia bibliográfica

Perón, Juan Domingo, (1954) Revista Mundo Peronista Nº 77, El libro Peronista-Filosofía Peronista. Buenos Aires: Ed. Mundo Peronista.

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